Acabo de leer la noticia que cuenta la inexistencia de ADM en Iraq desde 1991. Me parece un enorme timo el que han perpetrado unos pocos contra la decisión de la mayoría. Esto significa que el interés real era el dinero, el poder económico, sobre todo si recordamos la noticia de los 6.900 millones de euros que han desaparecido o han sido mal gestionados.
Creo que es necesario que en un foro público como es la ONU pidan perdón a la humanidad y renuncien a sus cargos en beneficio de las instituciones que representan, quien apoyaron una guerra que cada vez se confirma más ilegal.
Es impensable que en virtud de un error se haya podido matar impunemente a tanta gente y que no se den explicaciones de ninguna clase, ni se pida perdón por ello. Inimaginable en una sociedad verdaderamente civilizada fundamentada en el respeto a los demás y los derechos humanos, y no la que nos han enseñado, basada en la 'cultura' de la economía.
Y encima se escuchan rumores para el nombramiento de Aznar como Secretario General de la ONU!!
Por cierto, la petición reciente para que la sede de ese organismo se traslade a otro país no 'manchado' por esta guerra toma más fuerza con noticias como esta.
2.2.05
1.2.05
¿Qué idioma usar?
Viendo esta tarde la intervención de Ibarretxe en el Parlamento y que soltaba al principio algunas frases en euskera, me ha venido a la memoria una reflexión que hice hace tiempo. ¿Cuál es la mejor manera de hacerse entender?.
Pongamos ejemplos: a los médicos no hay quien los entienda, cuando te hablan técnicamente no te hablan, te recitan denominaciones técnicas que no nos son asequibles a la gran mayoría. Lo mismo pasa con los abogados si basan sus explicaciones en la terminología propia de su actividad. Son ejemplos solamente, no son generalizaciones, solamente es a para entenderme.
Pues similar es la situación que se produce con los idiomas. Si queremos que alguien nos entienda, que nuestras palabras lleguen a cuanta más gente mejor, un principio básico de la comunicación y de la facultad que tenemos para expresarnos, la mejor manera de hacerlo es usando una lengua que sea lo más popular posible. Cuanta más gente hable esa lengua, pues más gente nos puede entender lo que queremos decir, y por tanto, la comunicación es recíproca, pues alguein la recibe al entenderla sin problemas. No se trata de negarse a que se hable otras lenguas, que no es lo que digo, sino que si quieres hablar con tu vecino para decirle algo, deberías hacerlo de la manera más fácil posible para que te entienda. Si queremos que no nos entiendan, podemos codificar una lengua o un sistema de signos y que pocas personas tengan la forma de decodificarlo. Entonces estaremos haciendo lo posible para que no seamos escuchados, por lo que tampoco podemos exigir que nos hagan caso.
Eso es lo que opino sobre el uso de otras lenguas. Cuanta más gente hable y entienda la lengua en que me expreso, a más gente podré llegar. Puedo poner este blog en cualquien idioma minoritario, pero entonce llegaré a mucha menos gente y perderá significado el sentido de las palabras que suelto por aquí.
Pongamos ejemplos: a los médicos no hay quien los entienda, cuando te hablan técnicamente no te hablan, te recitan denominaciones técnicas que no nos son asequibles a la gran mayoría. Lo mismo pasa con los abogados si basan sus explicaciones en la terminología propia de su actividad. Son ejemplos solamente, no son generalizaciones, solamente es a para entenderme.
Pues similar es la situación que se produce con los idiomas. Si queremos que alguien nos entienda, que nuestras palabras lleguen a cuanta más gente mejor, un principio básico de la comunicación y de la facultad que tenemos para expresarnos, la mejor manera de hacerlo es usando una lengua que sea lo más popular posible. Cuanta más gente hable esa lengua, pues más gente nos puede entender lo que queremos decir, y por tanto, la comunicación es recíproca, pues alguein la recibe al entenderla sin problemas. No se trata de negarse a que se hable otras lenguas, que no es lo que digo, sino que si quieres hablar con tu vecino para decirle algo, deberías hacerlo de la manera más fácil posible para que te entienda. Si queremos que no nos entiendan, podemos codificar una lengua o un sistema de signos y que pocas personas tengan la forma de decodificarlo. Entonces estaremos haciendo lo posible para que no seamos escuchados, por lo que tampoco podemos exigir que nos hagan caso.
Eso es lo que opino sobre el uso de otras lenguas. Cuanta más gente hable y entienda la lengua en que me expreso, a más gente podré llegar. Puedo poner este blog en cualquien idioma minoritario, pero entonce llegaré a mucha menos gente y perderá significado el sentido de las palabras que suelto por aquí.
29.1.05
Nos acostumbramos para no sentir
Si nos damos una vuelta por los buscadores en internet podemos encontrar cintos y cientos de titulares como este "Oleada de ataques en Irak: 35 muertos" por poner uno de los ejemplos encontrados, pero hay más: "Dos atentados suicidas en Irak causan 21 muertos a tres semanas de las elecciones", "Veinte policías muertos y 40 heridos en un ataque con coche bomba en Irak ", "Al menos 17 muertos en un atentado contra una mezquita al sur de Irak", "10.000 muertos en un año", etc...
Bien, seguro que estos titulares y muchos más los hemos escuchado o leído en los periódicos. Pero el tiempo nos hace insensibles, después de un tiempo, a este tipo de información. Como si después de tantos muertos ya no nos doliera que muriera una o varias personas. Algo está sucediendo con la naturaleza humana para que tras escuchar las cifras de muertos, sigamos nuestra vida sin estremecernos ni un poco, sin pararnos a pensar unos segundos en qué está pasando, qué supone la muerte de cada uno de esas personas, de cada uno de esos ciudadanos del mundo.
Podemos dejar que nuestra imaginación reconstruya la situación familiar de uno de todos esos muertos para ver si nuestra conciencia está muerta del todo o aún tenemos posibilidades de resucitarla, aunque sea de una manera tan drástica, como si la hiciéramos un electroshock. Podemos adentrarnos en su vida familiar antes de que muriera, intentando sobrevivir en el actual estado que se encuentra su país, haciendo esfuerzos para salir vivo cada día y llevar algo de comer a casa, pues su vida se reduce a seguir vivos día a día, no pueden pensar en el futuro, les cae demasiado lejos y, de momento, es un lujo.
La imaginación nos puede recrear infinitas situaciones, pero en todas pasaremos de la placentera de una familia que vive, al menos, a la trágica con la muerte de uno de los integrantes de la misma. Esta se repite varias veces al día, todos los días, todas las semanas y todos los meses desde que comenzó la guerra de Irak (aquí puedo hacer una salvedad y decir pasa lo mismo en todas las demás guerra que están activas, pero esta es la que más nos puede llamar la atención por ser la última, de momento).
De verdad que si no somos capaces de reflexionar un poco tras cada titular de este estilo, la humanidad ha comenzado a evolucionar hacia la falta de sentimientos, hacia un tipo de personas que no sienten ni padecen por los demás, que su preocupación por los demás es tan escasa que no importa que muerna personas tan lejos, no nos afecta, no sufrimos las consecuencias. Afortunadamente hay mucha gente que sí piensa en cada momento de su vida en esas situaciones, que siempre mantienen un grito desesperado intentado que no nos olvidemos de los sufrimientos, que son capaces de embarcarse en la cruzada fantástica de una ONG que tiene como único fin ayudar a los demás, independientemente de quienes sean, de su raza, creencia religiosa o política, simplemente porque les llena ayudar a que no sufran otras personas.
Esta actitud parece que impide un poco que nos convirtamos en unos desgraciados sin sentimientos, pero ¿hasta cuándo?.
Un poco de humor de JRMora, aunque el tema sea serio
P.D.: Podemos extrapolar el sentido de este texto a lo que pasa cada fin de semana con los accidentes de tráfico, por ejemplo. El caso es que nos haga pensar un poco la muerte de una persona de forma violenta y las consecuencias tanto para su entorno como para la sociedad actual.
Bien, seguro que estos titulares y muchos más los hemos escuchado o leído en los periódicos. Pero el tiempo nos hace insensibles, después de un tiempo, a este tipo de información. Como si después de tantos muertos ya no nos doliera que muriera una o varias personas. Algo está sucediendo con la naturaleza humana para que tras escuchar las cifras de muertos, sigamos nuestra vida sin estremecernos ni un poco, sin pararnos a pensar unos segundos en qué está pasando, qué supone la muerte de cada uno de esas personas, de cada uno de esos ciudadanos del mundo.
Podemos dejar que nuestra imaginación reconstruya la situación familiar de uno de todos esos muertos para ver si nuestra conciencia está muerta del todo o aún tenemos posibilidades de resucitarla, aunque sea de una manera tan drástica, como si la hiciéramos un electroshock. Podemos adentrarnos en su vida familiar antes de que muriera, intentando sobrevivir en el actual estado que se encuentra su país, haciendo esfuerzos para salir vivo cada día y llevar algo de comer a casa, pues su vida se reduce a seguir vivos día a día, no pueden pensar en el futuro, les cae demasiado lejos y, de momento, es un lujo.
La imaginación nos puede recrear infinitas situaciones, pero en todas pasaremos de la placentera de una familia que vive, al menos, a la trágica con la muerte de uno de los integrantes de la misma. Esta se repite varias veces al día, todos los días, todas las semanas y todos los meses desde que comenzó la guerra de Irak (aquí puedo hacer una salvedad y decir pasa lo mismo en todas las demás guerra que están activas, pero esta es la que más nos puede llamar la atención por ser la última, de momento).
De verdad que si no somos capaces de reflexionar un poco tras cada titular de este estilo, la humanidad ha comenzado a evolucionar hacia la falta de sentimientos, hacia un tipo de personas que no sienten ni padecen por los demás, que su preocupación por los demás es tan escasa que no importa que muerna personas tan lejos, no nos afecta, no sufrimos las consecuencias. Afortunadamente hay mucha gente que sí piensa en cada momento de su vida en esas situaciones, que siempre mantienen un grito desesperado intentado que no nos olvidemos de los sufrimientos, que son capaces de embarcarse en la cruzada fantástica de una ONG que tiene como único fin ayudar a los demás, independientemente de quienes sean, de su raza, creencia religiosa o política, simplemente porque les llena ayudar a que no sufran otras personas.
Esta actitud parece que impide un poco que nos convirtamos en unos desgraciados sin sentimientos, pero ¿hasta cuándo?.
Un poco de humor de JRMora, aunque el tema sea serio
P.D.: Podemos extrapolar el sentido de este texto a lo que pasa cada fin de semana con los accidentes de tráfico, por ejemplo. El caso es que nos haga pensar un poco la muerte de una persona de forma violenta y las consecuencias tanto para su entorno como para la sociedad actual.
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