
No me gustan los boicots, pero este es necesario, hay que dar un escarmiento ejemplar a este tipo de personajes que se creen estar por encima del bine y del mal, que por estar en un cargo pueden permitir morir a una persona ejecutada sin remordimiento alguno.
No me extraña que en su ciudad natal le hayan quitado el nombre al estadio que lo llevaba, a nnadie le gustaría tener un estadio con el nombre de alguien a quien no le importa quitar vidas, sobre todo cuando lo más sencillo y humano era perdonársela.
Actualización: lejos de arrepentirse, porque jugar con la vida es muy serio, sigue con su idea de permitirse aplicar la pena de muerte, cuando tiene la potestad de pararla en su estado. Puede que estemos ante un caso similar a otros ya ocurridos en el mundo del cine, donde los actores no sabían diferenciar la realidad de la fantasía de sus papeles como actores, por ejemplo puedo poner a Boris Karloff, aunque este no hacía daño a nadie y con el que guarda un estupendo parecido físico.
Actualización: Permitió ejecutar a otra persona.